jueves, 27 de mayo de 2010

Los desastres naturales, que se han presentado a nivel nacional, y los estudios realizados por diferentes institutos de prevención de desastres sobre el terremoto en Bogotá, nos hacen cuestionarnos  de que tan preparados están los ciudadanos en caso de un desastre de está magnitud.

Anuncian terremoto en Bogotá. Los constantes avisos acerca de un fuerte sismo en la capital de la república y los desastres naturales que  se están presentando con más frecuencia en diferentes zonas del país, generan preocupación en una parte de la población y en instituciones como el DPAE (Dirección de prevención y atención de emergencias). Sin embargo,  existe falta de interés por parte de los ciudadanos y de algunas entidades que ven lejano que un  hecho de tal naturaleza pueda suceder en Bogotá. En este contexto de peligro, cabe preguntarse ¿qué tan preparada está la gente ante un inminente terremoto en Bogotá?

Avalanchas, terremotos, tsunamis, erupción de volcanes y tornados, entre otros, no diferencian entre países ricos o pobres. La diferencia entre esos países y los que están en vías de desarrollo es el impacto que produce una catástrofe natural, determinada, en gran medida, por la prevención, la educación  las políticas  públicas, y  la capacidad de reacción frente a estos fenómenos.

En el caso de Colombia, algunos de los desastres naturales más reconocidos son la avalancha de Armero (1985) donde murieron alrededor de 26.000 personas; luego, en enero de 1999, el terremoto en Armenia afectó a la zona cafetera en el centro del país con un saldo de 1230 personas muertas y pérdidas materiales bastante considerables.

Los terremotos fuertes, con más de 6 grados en la escala de richter, están entre los desastres más impactantes conocidos y preocupantes. A nivel internacional, el terremoto que sacudió a Haití a mediados del mes de febrero puso en alerta a las autoridades. En Colombia también estamos actualmente en alerta naranja. La preocupación de un desastre de esta naturaleza se centra en los movimientos telúricos que se han presentado con más frecuencia en estos últimos días en diferentes ciudades del país, llenando de pánico y preocupación a sus habitantes.

Un informe presentado por el periódico el Tiempo en la sección Nación del 2004, el 86 por ciento de la población del país se asienta en territorios de amenaza sísmica alta e intermedia.  La certeza de que en Bogotá se producirá un terremoto crece y según los especialistas tiene bases científicas. Los expertos confirman que la altiplanicie bogotana, hace millones de años, estaba cubierta por el mar. Ellos explican que existen fallas geológicas en diferentes zonas del país, en las cuales, en las profundidades de la tierra, se presentan acomodamientos de las placas tectónicas que al compactarse en los abismos y vacíos, hacen que se choque la tierra produciendo una onda de energía que sube a la superficie generando movimientos telúricos como temblores y terremotos.

Según el director de la oficina de emergencias y desastres de la Secretaria de Salud Germán Alberto Barrero dice “que lo primero que hay que saber y conocer es que estamos en una zona de amenaza sísmica como tal en Colombia y en Bogotá en particular en una zona de amenaza sísmica intermedia”.  En Bogotá, las fallas geológicas según la fuente “el estudio de microzonificación sísmica habla de las zonas o terrenos, hay terrenos que son los blandos superficiales donde se puede presentar un aumento de la onda sísmica que son las zonas de relleno como el lago, barrios unidos, puente aranda, fontibon, la candelaria, localidad de mártires; en consecuencia, esta zona sería la más afectada por un terremoto debido también a la particularidad de sus construcciones que no son antisísmicas. Los habitantes de la capital estamos ante un peligro constante del que no se tiene mucho conocimiento y tampoco la manera de prevenir y comportarnos ante una eventualidad catastrófica.

Bogotá, una ciudad de 7 millones de habitantes, según el censo realizado por el DANE, quedaría reducida a la mitad o tal vez menos Sólo pensar en las graves consecuencias que puede causar una catástrofe de esa magnitud, muertos, heridos, derrumbes, crea un ambiente de angustia y desesperación por parte de los habitantes de la zona pero esto no es suficiente para concientizar a la gente del gran peligro que se avecina.

La oficina de emergencia y prevención de desastres ha venido realizando una serie de actividades para saber cómo actuar ante la eventualidad de un terremoto: campañas educativas, afiches y concursos. En los diferentes edificios y colegios existen comités de prevención donde preparan a la gente para evacuar y manejar la situación en caso de un terremoto. El Dr. Barrero, comenta, que el distrito tiene una estrategia  llamada con los pies en la tierra, capacitación abierta y dirigida a la comunidad con el nombre de sacudámonos antes del terremoto. Sin embargo, según el mismo informe citado por  El Tiempo, la capital no tiene recursos suficientes para atender la vulnerabilidad sísmica, que amenaza unas 12.000 manzanas.

En esta medida cabe analizar un poco la cultura ciudadana que existe en relación de la prevención de desastres. Muy pocas personas son las que se preparan para saber cómo actuar ante un caso de emergencia como éste; además, colectivamente, no existe una conciencia clara de un suceso de gran magnitud como lo es un sismo.

Si miramos cómo se prepara y se educa a la gente de un país donde constantemente los ciudadanos viven con el peligro de un terremoto, como  en Japón, se percibe la ventaja que ellos tienen para enfrentar situaciones catastróficas. Cursos realizados en Japón por el señor Germán Barrero lo llevan a decir, que ellos particularmente saben manejar la situación; incluso los niños son preparados en los colegios para saber cómo reaccionar sin que exista desespero en el momento en que se produce un temblor. Y su opinión después de haber vivido por un tiempo en este país es que indiscutiblemente en Colombia hay que invertir en infraestructura y que la comunidad sepa que hacer. 

 La amenaza es latente y la naturaleza no da espera, ni tampoco especifica la hora y la fecha exacta de una reacción catastrófica… Debemos ser consientes de que el peligro de un terremoto es casi un hecho que no se puede controlar. Con todos los desastres naturales que se han presentado a nivel nacional e internacional, aún no aprendemos la lección y seguimos previniendo a cuenta gotas. Es hora de actuar, de dejar el miedo a un lado y de no hacernos los de oídos sordos, empezar a reaccionar y prepararnos para enfrentarnos al terremoto anunciado. Porque como dice el refrán “soldado advertido no muere en guerra”… o quizá mueran menos soldados.

 

 

 

 


Tags: Reportaje

Publicado por periodistamarymoreno @ 23:06
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